Preguntas y Respuestas sobre Asma Bronquial
Es
una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, recurrente,
reversible en forma espontánea o con tratamiento, que se identifica por la
presencia de tos, silbido de pecho (sibilancias) y falta de aire,
particularmente en la noche y al despertar en la mañana. Esto enfermedad se presenta con frecuencia en forma de crisis a ataques,
ya que los pacientes presentan una mayor sensibilidad de los bronquios que
reaccionan en forma exagerada a diferentes agentes del medio ambiente (hiperreactividad).
Esto da como resultado obstrucción de bronquios (broncoespasmo o broncocontricción)
y exceso de producción de moco en las vías respiratorias.
4
puntos destacables en la definición de asma:
Asma
es una alteración inflamatoria crónica de la vía aérea.
La
obstrucción de la vía aérea es habitualmente reversible.
Su
principal característica es la hiperreactividad bronquial.
Los síntomas derivan de los elementos anteriores.
Una dificultad a la salida del aire de los bronquios. En el asmático esto se manifiesta como una dificultad en la respiración (exhalación). Al no poder salir el aire sucio, el intercambio de gases necesario para una respiración normal se ve alterado y el paciente siente esta obstrucci6n como una dificultad para sacar el aire de los pulmones provocándole una sensación de ahogo. El proceso interno se caracteriza porque las vías respiratorias se encuentran inflamadas estrechando el lumen de los bronquios y dificultando la expulsión del aire desde los pulmones al exterior.
Es una reacción exagerada y anormal del músculo liso de los bronquios en respuesta a diferentes estímulos del medio ambiente. La hiperreactividad bronquial puede ser desencadenada por aire frío, alergenos, agua destilada (vaporizadores, humidificadores), ejercicio y agentes químicos como contaminantes ambientales.
Los bronquios en el asma están inflamados. Esto se debe a que los asmáticos desencadenan una respuesta bronquial excesiva a los estímulos del medio ambiente (hiperreactividad bronquial o hiperrespuesta de las vías aéreas). En consecuencia se presenta una contracción exagerada del músculo bronquial (broncoespasmo) y un exceso de producción de moco en la tráquea y bronquios. Todo esto conduce a una obstrucci6n a la salida del aire de los bronquios. El paciente manifiesta lo anterior con los síntomas clásicos del asma como son: tos, disnea (ahogo) y silbido en el pecho (sibilancias).
Los tres signos y síntomas característicos del asma son: tos, silbido en el pecho y falta de aire. La tos es quizás el síntoma más frecuente de asma y puede presentarse con flemas a como tos seca. Por lo general es recurrente o crónica, empeora por las noches y cuando el paciente llora, ríe o corre. Muchos asmáticos tienen tos como único síntoma y nunca han presentado sibilancias, por lo tanto ante una tos de larga duración, siempre se deberá descartar la posibilidad de padecer asma.
Las sibilancias son características del asma y se presentan en forma de un silbido en el pecho del paciente durante la espiración (al expulsar el aire). En pacientes con crisis asmática, estas son audibles a distancia sin necesidad del estetoscopio. Las sibilancias son producidas por el paso turbulento del aire a través de las vías respiratorias inflamadas con disminución de su diámetro normal. Aún cuando se considera característicos del asma en algunas pacientes no se encuentran y eso no descarta la posibilidad de tener asma.
La falta de aire conocida como disnea a jadeo es también una de las principales manifestaciones del asma. Esta puede presentarse acompañada de los otros síntomas mencionados anteriormente o sola.
El paciente puede manifestar sensación de ahogo de intensidad variable al realizar el ejercicio, exponerse al aire frío o cursar con un resfriado común. Todos estos síntomas pueden ser causados por otras enfermedades respiratorias diferentes del asma por lo que siempre el médico deberá realizar una investigación completa para descartar otras enfermedades.
La respuesta afirmativa a una a más de las siguientes preguntas relativas a los síntomas y signos del asma en niños es motivo de consulta médica.
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¿Ha tenido uno a más episodios de sibilancias?
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¿Ha tenido tos muy molesta, sibilancias a dificultad respiratoria durante la noche?
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¿Ha tenido tos a sibilancias en relación a ejercicio, llanto o risa?
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¿Tiene tos o sibilancias después de la exposición a alergenos o contaminantes ambientales?
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¿Tiene episodios de bronquitis que le duran más de 10 días?
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¿Hay antecedentes familiares en padres y hermanos?
La respuesta afirmativa a uno o más de las siguientes preguntas relativas a los síntomas y signos del asma en adultos es motivo de consulta médica.
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¿Tuvo asma en la infancia?
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¿Ha tenido uno a más ataques de sibilancias?
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¿Ha tenido tos molesta o sibilancias durante la noche?
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¿Ha tenido tos o sibilancias después de hacer ejercicio o reírse?
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¿Tiene tos o sibilancias después de la exposición a alergenos o contaminantes ambientales?
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¿Tiene episodios repetidos de bronquitis?
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¿Ha tenido ataques diurnos de disnea que sobrevienen cuando está en reposo?
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¿Ha tenido episodios de pecho apretado sin estar resfriado?
Al igual que en cualquier enfermedad crónica, el diagnóstico del asma deberá establecerse sobre bases seguras, ya que éste implica exámenes y controles médicos, tratamientos de alto costo y larga duraci6n de tal forma que su médico podrá pedir alguno a los siguientes exámenes:
Estudio de función pulmonar: tiene por objeto evaluar en forma directa la obstrucción de la vía aérea y en forma indirecta la hiperreactividad bronquial a través de la variabilidad del flujo. Para tal efecto se usa un aparato llamado espirómetro (espirometría) a través del cual el paciente en estudio deberá soplar con toda su fuerza luego de tomar aire. En este examen quedará registrado entre otras cosas el flujo espiratorio tope (PEF, peak expiratory flow), volumen de aire espirado en el primer segundo en forma forzado (VEFI) y la capacidad pulmonar. Este examen es útil para el diagnóstico y evaluar el grado de reversibilidad al tratamiento.
El PEF es más cómodo y de fácil manejo, útil para evaluar la variabilidad diaria y pesquisar precozmente (antes de los síntomas) obstrucciones de la vía aérea. El seguimiento ambulatorio con el PEF es conveniente en pacientes con asma moderada y severa y además en obstrucciones de curso muy rápido y grave.
Hiperreactividad bronquial: se demuestra mediante las pruebas de provocación con ejercicio, metacolina o histamina y es de gran valor, aunque hay que considerar que esta puede presentarse en pacientes con otras enfermedades.
Radiografía de tórax es indispensable para descartar otras causas de obstrucción de la vía aérea.
Pruebas cutáneas: Estudio para determinar alergias específicas y se realizan en la piel del paciente. Es mucho más exacto, rápido y económico comparado con los métodos que determinan alergias en la sangre. Es útil desde los 4 años para la identificación o confirmación de atopia. El asma en el niño mayor de 10 años se asocia en un 70 - 85% con atopia, aunque es necesario considerar que ella está presente en un 30% de la población general.
Determinación de IgE total: Este es un estudio útil para medir cantidad de anticuerpos tipo IgE en la sangre del paciente. Cuando están elevados en un paciente con asma sugieren la posibilidad de que se trate de un caso de asma de tipo alérgico. Si están normales a bajos no descartan la posibilidad de alergia.
Determinación de IgE específica: es de uso poco frecuente, este estudio mide la cantidad de IgE especifica contra pólenes, ácaros de polvo casero, hongos o animales. Sirve para encontrar alergias específicas en el asmático y cuando no es posible efectuar test cutáneo por edad, dermatitis atópica o dermografismo.
Eosinófilos en expectoración: (alrededor de 10%) indica actividad inflamatoria en la vía aérea, por lo que es útil en casos seleccionados.
Un ataque o crisis de asma es el empeoramiento súbito de los síntomas de la enfermedad. La tos se vuelve más intensa y más frecuente, empeora mucho por la noche, se presenta gran sensación de ahogo. La cual normalmente es progresiva y mejora cuando el paciente inicia el tratamiento. Las sibilancias aumentan y es posible escucharlas fácilmente a distancia y el paciente muestra claramente una gran dificultad para respirar. Estos síntomas impiden al paciente realizar esfuerzos físicos como caminar, correr o subir escaleras y en casos graves hay dificultad respiratoria aún en reposo. La mayoría de las crisis son desencadenadas por factores ambientales como frío, humedad, contaminación, infecciones virales, humo de cigarrillo y agentes alergénicos como pólenes, ácaros del polvo casero, hongos y animales que tienen pelo a plumas.
