Desde la época de las cavernas en la cual el hombre necesitaba hasta de cuatro o más molares para masticar los alimentos crudos a la fecha, mucho ha evolucionado el hombre. La cara ha ido disminuyendo de tamaño, los molares se han ido perdiendo, tanto es así que como los molares están en regresión muchas personas ya no tienen los terceros molares llamados también las “muelas del juicio” todo esto porque el hombre se alimenta con alimentos blandos y necesita cada vez menos molares.
Pero ocurre que si genéticamente uno hereda los dientes grandes del padre y la cara pequeña de la madre, tendrá dificultad para que todos los dientes puedan caber en el hueso, es por eso que los ortodoncistas a veces se ven obligados a ordenar la extracción de piezas dentarias, sobretodo los terceros molares o muelas del juicio.
Lire la suite...